Las autoridades sanitarias de Paraguay reafirmaron este viernes la necesidad de acatar la cuarentena de Semana Santa, que arrancará este sábado, para frenar la , que mantiene desbordada la sanidad pública y privada.

En poco más de un año de pandemia, Paraguay acumula algo más de 200.000 contagios y bordea los 4.000 decesos, con un aumento de los casos en las últimas semanas que se traducen en la total ocupación del precario sistema de cuidados generales e intensivos.

En internación normal estamos con 90 % de ocupación, pero muy exigidos todavía, por lo que seguimos instando a la gente a tomar conciencia y responsabilidad sobre la situación que estamos pasando”, dijo en rueda de prensa Leticia Pintos, directora de Servicios del Ministerio de Salud.

Explicó que las camas de refuerzo son ocupadas apenas son habilitadas y cuanto antes se espera contar con más espacios en un hospital del seguro social y en las tiendas de campaña que serán abiertas próximamente por el Ejército.

Pintos compareció a la rueda de prensa con los directores de Vigilancia Sanitaria, Guillermo Sequera, y de Promoción, Adriana Amarilla, para subrayar la necesidad de cortar la interacción social durante los nueve días de la cuarentena.

Es importante que sepan que los recursos humanos están casi agotados, estamos haciendo una reingeniería con (médicos) residentes y gente formada para poder trabajar en los diferentes servicios pero todo eso tiene un límite”, subrayó.

Amarilla destacó que con base en lo aprendido el objetivo principal de este breve confinamiento “es disminuir las interacciones humanas” dada la confirmación de la circulación comunitaria en el país de la variante brasileña del virus.

Por esa razón, enfatizó que “este escenario crítico se puede revertir” y exhortó a la ciudadanía a hacer “el mayor de los esfuerzos” para adherirse a las medidas por tratarse de la “única solución en este momento”.

Ello ante la llegada a cuentagotas de las vacunas, en su mayoría en régimen de donación para el personal sanitario, como consecuencia del retraso de las entregas por parte de Covax, la plataforma de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al que el Gobierno confió la mayor partida.

Las restricciones nos van a ayudar a medir quince días después la desaceleración del ritmo de la epidemia”, indicó Sequera, quien considera que habrá una incidencia mínima ante la movilidad que se registra antes de la entrada en vigor de la restricción.

La terminal (de ómnibus) de Asunción hoy está llena porque está viajando la gente, pero es probablemente diez o veinte veces de lo que iba a ser” sin la restricción de Semana Santa, expresó.

Sequera reitero que la segunda ola de la pandemia se centra en Asunción, Central, el departamento vecino de la capital y más poblado, y Misiones (sur), con la mitad de sus distritos en rojo en el mapa de riesgo de la cartera.

Durante la cuarentena, que regirá del 27 de marzo al 4 de abril, los ciudadanos deberán permanecer en sus casas y solo podrán realizar desplazamientos indispensables entre las 5 y las 20 horas.

Los comercios esenciales y farmacias permanecerán abiertos, mientras que los no esenciales y los locales de hostelería podrán operar las 24 horas, aunque solo con reparto.

Con información de Efe