Carta para mi papá que se convirtió en un ángel

Carta para mi papá que se convirtió en un ángel
Papá vigila cada uno de tus sueños y siempre será el más grande fan que tienes. (Foto: Pixabay)

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Papá es un ser maravilloso que al igual que mamá cumple un gran papel en nuestra crianza para que podamos ser ciudadanos de bien para la sociedad; sin embargo, a veces, por cosas de la vida, la madre es quien debe cumplir ambas funciones y no porque el padre decidió irse sino porque la vida así lo quiso.

Es decir, él ya no está y como probablemente te lo recuerda tu mamá, se ha ido solamente de forma física porque se mantiene a tu lado cuidándote como un ángel guardián. Y eso lo has podido notar seguramente a través de señales tan sencillas como ver su sonrisa o mirada por medio de otras personas que quieren lo mejor para ti.

Por ello, a continuación te compartimos una carta dedicada a ese bello ser que aunque no está físicamente te guía en cada paso.

Aún era muy pequeña cuando me tuve que despedir para siempre de ti, aunque en ese preciso momento mis inocentes cuatro años no me permitían entender por qué yacías inerte en esa caja con adornos metálicos, frente a la que muchas personas, incluida mi madre, tu amada esposa, lloraban sin cesar.

Recuerda cada uno de esos bellos momentos. (Foto: iStock)
Recuerda cada uno de esos bellos momentos. (Foto: iStock)

Pasó el tiempo y pude comprender que esas mismas lágrimas que muchos derramaron salieron de lo más profundo de su corazón, pues tu partida dejó un enorme forado entre tu familia y amigos, pero especialmente en mí, tu hija. Y aunque no tuve la suerte de compartir grandes momentos contigo debido a la sacrificada labor que cumplías en la sociedad, todavía guardo en el recuerdo todas las historias que mi madre me ha contado sobre ti, de que eras un buen esposo, un papá juguetón, un yerno ejemplar y, aunque te haga enojar, un futbolista con dos pies izquierdos.

Papá, han pasado los años y solo puedo decir que me siento orgullosa de ser tu hija. Si bien no te tengo a mi lado, te siento muy cerca y sé que tu alma me acompaña en cada paso que doy, en cada momento de mi vida, sobre todo en aquellos en los que no me siento segura de mi misma ni de los demás.

Cómo no acordarme cuando te soñé días antes de mi examen de titulación. Te vi guapo, con buen semblante, hablándome con la misma ternura con la que seguro me tratabas cuando todavía estabas a mi lado. Siempre he creído que en esa visión se aclararon todas mis dudas sobre aquel concepto de la vida eterna, pues estoy segura de que hoy estás en un plano mayor, un mundo completamente distinto al mío e incluso compartes momentos y espacio con otros seres queridos que se te adelantaron o se fueron después de ti como tu padre o tu amada hija.

Se viene el Día del Padre y debo confesarte que no tengo nada preparado para ti. Seguramente voy a rezar por ti y le pediré a Dios que te permita contemplar la luz de su rostro y cuidarme desde allá arriba. Creo firmemente en el destino y estoy segura de que te gustará mucho ver que ese día le rinda un tributo a mi madre que por muchos años ocupó tu lugar e hizo un trabajo maravilloso como papá y mamá a la vez.

Pero de lo que sí puedes estar seguro es que yo siempre te tengo muy presente, no solo en esta fecha especial sino todos los días de mi vida. Por favor, quiero que este domingo, Día del Padre, recibas de mi parte un enorme abrazo hasta el cielo y le des un beso y otro abrazo a Dios. Dile, por favor, de que siempre le estaré agradecida por haberme premiado – injustamente – con un papá como tú y una mamá tan maravillosa como la que elegiste para mí.

Te quiero, te extraño y te llevo siempre en mi corazón.

¡Feliz día, papá!



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