Síndrome de la Mujer Maravilla, mal de muchas mujeres

Síndrome de la Mujer Maravilla, mal de muchas mujeres
Síndrome de la Mujer Maravilla, mal de muchas mujeres. (Foto: Difusión)

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Lima . Blanca Castro Varela, coach y conferencista mexicana, hace un llamado de alerta. Síndrome que causa fatiga crónica, dolores de cuerpo, trastornos de sueño, de alimentación, dificultad para concentrarse, sensación de agotamiento, tristeza, estado permanente de angustia, ansiedad, desvalorización, irritabilidad, migrañas, alergias, entre otros.

El Síndrome de la Mujer Maravilla es más común de lo que parece. Existen muchas mujeres que quieren ser excelentes mamás, amas de casa eficientes, esposas perfectas, hijas admirables, hermanas modelos, las mejores amigas, amantes apasionadas y además ser profesionales top e incluso ir a cuanto evento social la inviten. Pero, ¿podemos ser todas estas mujeres a la vez? ¿Por cuánto tiempo, sin afectar nuestra salud y energía vital?

Este deseo de hacer bien todo, al mismo tiempo y “sin molestar a nadie pidiendo ayuda”, lo único que origina a mediano o largo plazo son repercusiones en la salud tanto física como mental. Y las convierte en candidatas de un severo estrés que puede tener como síntomas: fatiga crónica, dolores en el cuerpo, trastornos de sueño, de alimentación, dificultad para concentrarse, sensación de culpa constante o preocupación excesiva por las tareas no cumplidas, tristeza, estado permanente de aceleración, ansiedad, cólon irritable, gastritis, úlceras, afecciones en la piel, caída del cabello, entre otras enfermedades psicosomáticas e incluso algunos tipos de cáncer.

Mujer Maravilla

El Síndrome de la Mujer Maravilla es un conjunto de características que presentan aquellas mujeres que se han adjudicado como misión de vida compaginar los diferentes roles de la mujer que quiere triunfar y ser competente profesionalmente así como, lograr la unión y convivencia familiar además de conjugar la riqueza de una vida llena de compromisos sociales.

Intenta ser una madre entregada, esmerada esposa, meticulosa ama de casa, espléndida anfitriona, amiga generosa y excelente trabajadora. Está dispuesta a lograr esa inalcanzable plenitud y se propone hacerlo mejor que si tuviera a su cargo un solo rol; sin embargo, al darse cuenta de que es muy difícil lograr el equilibrio entre un desarrollo personal y profesional adecuado y un buen desempeño como madre y esposa, “resuelve” ese dilema convirtiéndose en una Mujer Maravilla.

Con el tiempo, aunque esta mujer está irritable y agotada por tantas jornadas de actividad y responsabilidades excesivas y pocas horas de sueño, no pide ayuda por no causar molestias. El esposo tiene menos obligaciones y más tiempo libre, como en el hogar todo marcha bien, prefiere dejarle la responsabilidad así se ve beneficiado porque ya ni siquiera se ocupa al 100% de la carga económica, entonces, pasa menos tiempo en casa, pues está seguro de que su mujer puede con todo; a la larga, se da cuenta que él tampoco es necesario y la deja.

Palmeras

Las estrategias para combatirlo, anota Blanca Castro, suelen ser delegar responsabilidades y desconectarse de las obligaciones, alejándose de modelos establecidos muy exigentes. Sobre todo apostar por un trabajo en equipo: compartir responsabilidades con el esposo y los hijos.

“Una madre que trabaja no debe intentar copiar el modelo materno de cuando su madre no trabajaba fuera del hogar. Esto, que parece una observación obvia, no lo es cuando intentamos analizar en profundidad nuestros comportamientos. Muchas de nosotras intentamos hacer todo lo que ellas hacían, además de cumplir con las nuevas funciones”, anota la especialista.

Quienes desarrollan este síndrome son personas que son muy autoexigentes, perfeccionistas, y hasta obsesivas con ciertas conductas. Esto puede deberse a factores genéticos y también ambientales. Hay personas incluso, con rasgos de personalidad un poco compulsiva, con tendencia al orden, al control, muy cumplidoras, competitivas (con los demás y consigo mismas), que se hacen cargo de muchas responsabilidades y tareas, les cuesta delegar. No confían en que otra persona vaya a llevar a cabo una labor tan perfecta como ellos la harían.

Sobre el inicio de esta patología y de dónde nace la necesidad de “hacerlas todas”, y de sentirse bien respondiendo en varios ámbitos de su vida, la profesional dice que pueden existir varias causales: “Hay casos en que se desarrollan estas características en la niñez para obtener la aprobación de uno o ambos padres, para sobresalir entre los hermanos o hermanas. También puede ser para compensar alguna carencia que la persona siente que tiene (poco atractivo físico, provenir de un grupo social de menos recursos, por ejemplo o incluso hay quienes se han esforzado por ser casi perfectos desde la niñez, para compensar a los padres por el fallecimiento de un hermano (a)”…

A estas personas les cuesta poner límites y decir que No. Pueden ser poco asertivas, se sienten culpables de no cumplir con las expectativas de los demás. Van descuidando su vida personal, no tienen tiempo para dedicarse a algún hobbie, para tener una conversación distendida o para tomarse un café tranquilamente con una amiga.

¿Y la felicidad? Estas personas no se cuestionan si son o no felices, consideran que deben cumplir con todo, pero esto nunca termina, ya que funcionan con listas de tareas y van completando la lista de cosas que hacer para el día siguiente. Quizás consideran que serían felices si descansaran, pero le es muy difícil desconectarse mentalmente de todos los deberes que sienten que tienen efectuar.

Castro Varela les recomienda a estas mujeres permitirse disfrutar del ocio; no sentir culpa al realizar actividades que consideran poco productivas, hacer continuamente balances internos para equilibrar su vida laboral y personal, practicar meditación o rutinas de relajación, comer sano y bien, dormir en cantidad y calidad; tener hobbies; darse más plazos; ser más tolerantes y sobre todo aceptar que se puede equivocar y que los demás pueden suplirlas en algunas actividades, sin que esto les angustie. Hay que cambiar de actitud y ser más tolerantes frente a la “imperfección”. Tienen que aprender a pedir ayuda. Las mujeres que saben recibir apoyo tienen una mejor calidad de vida.

Al respecto, Blanca Castro viene ultimando detalles de lo que será la realización del Taller “Círculo de Empoderamiento Femenino “ (CEF), dirigido a mujeres que buscan fortalecer sus capacidades, su confianza, su plenitud de vida y aprender a equilibrar sus vidas en lo físico, emocional, mental y espiritual. A fin de lograr cambios positivos en su vida y ser unas mujeres triunfadoras, sin llegar a padecer el Síndrome de la Mujer Maravilla.

Para ello SE REALIZARÁNDOSCLASESGRATUITAS EL SABADO 23 DE AGOSTO Y EL MARTES 02 DE SEPTIEMBRE en Salones VIP, Avenida Arequipa 4728 Miraflores. El curso completo se desarrollará en dos grupos el primero de ellos inicia el 29 agosto y el segundo a finales de septiembre. Informes al: 732 – 3303/6 33 77 33.



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