Miguel Ignacio de las Casas invitó a Paz a un restaurante para poder confesarle la verdad y terminar con este engaño de una vez por todas, la culpa no lo dejaba vivir feliz con Gladys, su esposa.

“¡Es perfecta!. Paz eres la mujer perfecta, ¿Cómo no te conocí antes?” fue lo que Miguel Ignacio le dijo a Paz Guerra y, sin más palabras la besó olvidándose de que es un hombre casado.