A unos segundos de dar el ansiado “sí”, Mariano Pendavis terminó por dar un paso hacia atrás y no dudó en escapar con Francesca Maldini, quien olvidó la seriedad que la caracteriza y se presentó en medio de la ceremonia para impedir que el amor de su vida se case.

Mariano, quien se mostró desde un principio bastante dudoso, corrió hacia los brazos de su amada, se subieron a su auto y dejaron a Teresita sumida entre llanto y desesperación.

En medio de un llanto deseperado, Teresa llamó hasta más no poder a Mariano, pero él ya estaba decidido. No se casaría con ella.

Mientras tanto, la matriarca de la familia, quien ya se imaginaba codeándose con la alta alcurnia, juró venganza a su gran enemiga Maldini.

Por su parte, Peter llama a Don Gilberto para disculparse por no haber asistido a la boda de su hija, sin embargo, tuvo que ser auxiliado por una desconocida tras la impresión que sufrió al saber que su madame huyo con Pendavis.

Isabella y su padre (Don Bruno) sufren por incidente, terrible para ellos al tratarse de una familia conservadora.