La industria del ostión (concha de abanico) en Chile está en crisis, afectada por el tsunami de Japón del pasado 11 de marzo y por la fuerte competencia de Perú. Patricio, un curtido pescador de la caleta chilena de Tongoy, mueve la cabeza mientras extrae los pocos ostiones que pudo salvar de su cosecha.

“No creo que siga más en esto. Es mucha pérdida. Tenía cuántos ostiones y ahora mira (…) sale muy poco”, se lamenta en declaraciones a la agencia AFP, arriba de la balsa donde rescata los pocos ostiones que le quedaron tras las marejadas que provocó el terremoto del mes pasado.

Las olas atravesaron más de 17.000 kilómetros y llegaron casi 24 horas después a esta pequeña bahía ubicada a unos 450 kilómetros al norte de Santiago, destruyendo gran parte de los cultivos de ostiones que se producen mayoritariamente en esta zona de Chile.

Las autoridades aún no han cuantificado las pérdidas, pero los pescadores hablan de entre un 50 y un 100% de daños a la producción, lo que incrementó la crisis que vive la industria local desde hace unos cinco años tras la irrupción en el mercado de los ostiones peruanos.