Papa Francisco y las cuatro revoluciones radicales que pueden renovar al Vaticano

Papa Francisco y las cuatro revoluciones radicales que pueden renovar al Vaticano
Cambios radicales que pueden presentarse en el pontificado de Jorge Mario Bergoglio. (Foto: Difusión)

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Redacción Peru.com01.04.2013 / 12:33 PM

Ciudad del Vaticano. El diario francés Le Figaro, que ha seguido con especial interés los primeros pasos de Jorge Mario Bergoglio como Papa, anticipa “cuatro revoluciones” que podrían tener lugar bajo su pontificado.

1. Autoridad papal
La reticencia de Jorge Bergoglio a usar la palabra Papa dice mucho de su concepción del Papado. Insiste en presentarse como “Obispo de Roma” y como un constructor de puentes hacia la periferia. Hacia “los “otros”, los que “no creen” o que profesan otra fe. “Se podría decir: Benedicto XVI fue un Papa del interior de la Iglesia Católica, Francisco quiere ir hacia el exterior”, concluye el diario.


Pero, dice Le Figaro, esta preocupación pastoral no es lo problemático; al contrario, es lo que esperaban de él quienes lo eligieron. Lo que sí despierta interrogantes es su novedosa forma de ejercer la autoridad papal. No se coloca por encima sino en medio de sus hermanos obispos, como el primero entre ellos, pero con un sentido de servicio. “El que está más arriba debe servir”, dijo a los menores que visitó en una cárcel de Roma el Jueves Santo.

2. Liturgia
El papa Francisco no es un “litúrgico”, a diferencia de su predecesor, que sí lo era. “Ya demostró por su forma tan interior como despojada de celebrar la misa, que no está a gusto con cierta pompa vaticana”, dice el diario. Benedicto XVI dedicó parte de su pontificado a corregir algunos excesos litúrgicos que consideraba como una “simplificación y desacralización” que, al final, tocaban la propia sustancia de la fe. Pero parece que Francisco, que tiene la misma profundidad de hombre de Dios que su antecesor, no lo seguirá en esa vía litúrgica.


3. Concilio Vaticano II
Considerando las tomas de posición previas del Cardenal Jorge Bergoglio y su red de amistades, pareciera que la cultura del nuevo Papa está fuertemente inspirada por el “espíritu del Concilio”, entendido éste como la “apertura de la Iglesia al mundo”. Para Le Figaro, Bergoglio “no es un teólogo reputado sino más bien un Pastor sin igual (que) no debería complicarse con las sutilezas de la letra y el espíritu del Concilio Vaticano II, sino más bien dedicarse a aplicarlo concretamente a fin de volver a traer a las ovejas al redil, trabajando en particular en las periferias de la Iglesia y no en su sacristía”. “Y posando una mirada de latinoamericano, decididamente optimista, sobre el mundo, tal cual es”, agrega la nota.

Pero hay un aspecto en el cual este pontificado puede marcar por el contrario una ruptura con la interpretación clásica del Concilio. La gran novedad es el intento de Bergoglio de “desacomplejar” a la Iglesia Católica en lo que hace al anuncio de Cristo, un tema tabú desde hace 40 años en las filas eclesiásticas. “Tabú porque el Concilio Vaticano II (1962-1965) rompió voluntariamente con una teología de la expansión que frecuentemente fue entendida como proselitismo y por lo tanto proscripta”. dice Le Figaro.


En realidad, el resultado fue que la Iglesia Católica cedió terreno a otras confesiones más “agresivas” en la transmisión de su mensaje. Todavía en el sínodo sobre “Nueva Evangelización”, que tuvo lugar en Roma en octubre de 2012, se impusieron estas teorías anti-proselitistas y todas las iniciativas de tipo carismático quedaron a un lado.

4. Gobierno de la Iglesia
Hay incertidumbre en el Vaticano, no sobre la calidad de la persona del nuevo Papa, ni sobre su carisma, pero sí sobre las decisiones concretas que tomará. Las duras palabras del padre Raniero Cantalamessa, predicador oficial de la Casa Pontificia, el viernes santo en la basílica de San Pedro, frente al Papa y a toda la Curia, fueron significativas. Citando a Kafka, exhortó a la Iglesia a no convertirse en “un castillo complicado”, afirmó que “el exceso de burocracia, los residuos de ceremoniales, leyes y controversias pasadas” son “impedimentos” que dificultan la transmisión del mensaje.

Y su frase final, dice Le Figaro, golpeó como un rayo: “Es la misión que recibió un día un hombre que oraba ante el crucifijo de San Damián, en Asís: ‘Ve, Francisco, repara mi casa’”.

“A buen entendedor…”, concluye el diario.

Fuente: Infobae



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