Tom Henderson dice que pasa “demasiado tiempo conectado”. Director general de la compañía tecnológica Extreme Labs en Indiana, Estados Unidos, Henderson dice que a menudo se queda hasta tarde trabajando para sus clientes, pero también disfruta explorando la inmensidad de la red.

Sin embargo, cuando Google anunció a principios de este año que unificaría las políticas de privacidad de sus distintos productos (incluyendo YouTube, Blogger y Gmail), Henderson decidió hallar la forma de navegar sin depender del buscador.

Los términos de servicio de Google establecen que la información que recolecta se utiliza para mejorar la experiencia de búsqueda y la firma también promete compartir la información únicamente en determinadas circunstancias, a no ser que los usuarios den su consentimiento.

Así que empezó a vivir una vida sin Google.

Aunque Henderson echó de menos YouTube, pidió a su hijo músico que pusiera sus videos en Vimeo. Utiliza MapQuest para encontrar direcciones en lugar de Google Maps y una plataforma llamada Duck Duck Go como motor de búsqueda, ya que este buscador fue diseñado precisamente para proteger la privacidad del usuario.

Misión imposible

“Después de un mes decidí que era una misión imposible”, cuenta por su parte Benjamin Ellis, experto en tecnología de Surrey, en Reino Unido.

En 2009 traté de dejar Google después de que un amigo alzara su teléfono Google para tomar una foto que probablemente terminaría en una página de Google, indexada por los robots del buscador de Google, publicada en blogs de Google, con publicidad de Google y vista con sistemas operativos probablemente desarrollados por Google”.

“Me di cuenta rápidamente de que tenías que irte a los extremos para evitar interactuar con Google”, explicó.

Descubrió que su divorcio iba bien cuando todo era cuestión de dejar de ver videos de Youtube o usar el buscador. Pero Google plantaba en su sistema “cookies” de seguimiento cada vez que visitaba páginas que usan el AdSense, un dispositivo desarrollado por el buscador que recopila sus preferencias personales para adaptar publicidad.

Joe Wilcox, editor de la página de internet de tecnología BetaNews, empezó a preocuparse por su privacidad en 2011, así que trató de salirse de Google durante al menos una semana.

“Me fue tan mal que me fui al otro lado, ahora soy un fanático de Google”, explica.

Wilcox dice que el tamaño y el alcance de Google han contribuido a su innovación. “Están mejorando constantemente sus servicios y haciéndolos mejores. Me gusta este estilo de vida”, asegura.

No le preocupa el cache de datos que Google recopila porque, según él, “no hay evidencias de que están abusando de tu privacidad” y añade que servicios como el sistema predictivo Google Now facilitan la navegación.

Fuente: BBC Mundo

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