Estado Islámico: La historia de cómo una familia yazidí se escapó

Estado Islámico La historia de cómo una familia yazidí se escapó
Estado Islámico secuestró a una mujer y sus tres hijos, que luego lograron escapar. (Foto: Agencias)

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Redacción Peru.com13.04.2015 / 20:53 PM

Bagdad. Los hombres podían elegir entre convertirse al Islam o ser asesinados. Mahmoud había salido a hacer mandados cuando llegaron los combatientes del Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés) y se llevaron a su esposa Ahlam, a sus tres hijos, el menor era de tan solo un mes, y a sus padres de edad avanzada.

“Se llevaron nuestros teléfonos, joyas, dinero”, recuerda Ahlam. “Tenían armas. Nos obligaron a subir a grandes camiones a punta de pistola”, agregó. Ellos fueron trasladados a una escuela que ahora es una prisión en Tal Afar. Desde allí, la familia viajó de aldea en aldea hasta Mosul.

“Anotaron los nombres de todos y nos preguntaron dónde queríamos trabajar, si en los campos, en tareas de limpieza o como pastores”, dice. Ahlam y su familia escogieron pastorear cabras.

Luego fueron trasladados a una aldea chiíta cuyos residentes habían huido, donde eran parte de un grupo de más o menos 40 personas que vivían en una misma casa. En la casa, Ahlam encontró un teléfono celular que sus antiguos ocupantes habían dejado y llamó a su esposo.

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“Dije que estábamos vivos pero que éramos prisioneros”, le contó. El esposo de Ahlam, quien hasta este momento había perdido la voluntad de vivir porque pensaba que su familia estaba muerta, dice que lloró de alegría a pesar de su dolor.

Ahlam lo llamaba cuando podía, brevemente, después de la medianoche, escondida bajo las sábanas. Si la sorprendían con un teléfono, sería asesinada.

Ella recuerda que dos hombres, de cuarenta o cincuenta y tantos años, habían tratado de escapar. Cuando los atraparon, les rompieron los huesos, ataron sus cuerpos a la parte posterior de un camión y los condujeron por las calles.

Los cautivos yazidíes fueron obligados a ver el horripilante espectáculo. Los cuerpos fueron arrojados a una zanja, y se dio la orden de que no se les enterrara. Sin embargo, algunos de los hombres yazidíes arriesgaron sus vidas para arrojar tierra sobre sus cuerpos, a fin de darle a los asesinados la dignidad que podían.

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Ahlam cuenta que en algún momento los combatientes de ISIS llegaron y se llevaron a sus suegros y a las otras personas mayores que vivían en la casa. “No sabíamos a dónde los llevaban, pero pensamos que nosotros seríamos los siguientes”, recuerda.

Así que ella y el resto del grupo se dieron cuenta de que tenían que tratar de huir. “Decidimos que o sobrevivíamos o no”, sentenció. Salieron a la media noche. Llevó en brazos al bebé, e hizo que sus otros dos hijos, de 3 y 4 años, se tomaran firmemente de su ropa.

Rezó para que el bebé no llorara, y que los niños pudieran seguir caminando. Sabían la dirección general que debían tomar, pero no conocían la ruta exacta, y solo podían esperar que los llevara a la libertad.

“Cuando el sol empezó a salir, pensé que ese era el final y que nos iban a atrapar”, dice Ahlam. “Y ¿qué voy a hacer con los niños? No puedo llevarlos a los tres en brazos y salir corriendo”, señaló. Por suerte, el grupo logró llegar al Kurdistán iraquí.

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Pero su alegría se tiñó de temor por los padres de Mahmoud. Unos días después de que Mahmoud y Ahlam se reunieran, ISIS liberó a 217 cautivos.

Nadie sabe exactamente por qué, o la razón no ha sido revelada al público. Había 60 niños, unos cuantos hombres y mujeres, y el resto eran personas mayores, entre ellos los padres de Mahmoud. Sin embargo, los padres de Ahlam todavía siguen en poder de ISIS.

Ahlam dice que ella fue excluida porque estaba amamantando a su bebé y tenía niños pequeños, lo que nos dicen, la convierte en una mujer impura y por lo tanto, imposible de utilizar como esclava sexual.

Para Ahlam, lo que pasó no es la parte más difícil de su terrible experiencia. Es el momento en el que los combatientes empezaron a llevarse a las mujeres y niñas. La atormentan los gritos y la imagen de cómo las arrastraron mientras sollozaban y gritaban.

Fuente: BBC



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