Unos 4.000 militares han llegado en las últimas horas al condado de Ludian, epicentro del seísmo en la provincia de Yunan, para unirse a los 5.000 que desde ese día trabajan en la zona, según la agencia oficial Xinhua, que cita fuentes del Gobierno central.

También han enviado ocho aviones para ayudar a encontrar a los supervivientes entre los escombros y colaborar en las tareas de recate, que se han visto dificultadas por la lluvia que comenzó a caer anoche, al tiempo que se teme por posibles réplicas.

El primer ministro chino, Li Keqiang, ha llegado a la región para supervisar las tareas de socorro, mientras que el presidente del país, Xi Jinping, ha instado a los equipos de rescate a “maximizar los esfuerzos para salvar vidas y garantizar el cuidado de los afectados”.

En la zona afectada, una remota área de China y exclusivamente agrícola, los equipos de emergencia se están quedando sin sangre para atender a los heridos, por lo que el Gobierno ha pedido a la población que acuda a donar a los centros temporales instalados por varias ciudades cercanas.

Fuente: EFE