Crítica: Gigantes de acero

Bajo la producción de Steven Spielberg y Robert Zemeckis, Shawn Levy contó en Gigantes de Acero con el inmenso Hugh Jackman para contarnos la historia de Charlie Kenton, un ex-boxeador que al prohibirse el deporte que practicaba decide dedicarse al boxeo entre robots, que vendría a ser una práctica bastante popular en el 2020.

Para Charlie su vida no podría ser peor, frustrado por no poder practicar, debe plata por todos lados, su robot fue destruido por un toro, su relación amorosa con Bailey no va ni para atrás ni para adelante y encima debido a la muerte de la madre, ahora tendrá que hacerse cargo de su hijo Max, del cuál no recuerda ni su edad. Aunque nada le sale bien, la aparición de su hijo traerá consigo un nuevo aire de triunfos y esperanzas, para que juntos puedan recuperar el tiempo perdido.


Shawn Levy (Una Noche en el Museo, La Pantera Rosa, Una Noche Fuera de Serie) se sale de las comedias, género en el que no ha brindado grandes productos, para aprovechar al máximo una trama cargada de sentimiento, humor y drama que no se regodea jamás en las bajezas que puede llegar a tener el cine mainstream que naufraga dentro de este tipo de propuestas.

Pero el sentimiento no va solo en la historia, sino que se transmite en la sensibilidad, prolijidad y tranquilidad con la cual Levy nos narra las más de dos horas de duración que tiene este excelente largometraje, algo que sinceramente me sorprendió gratamente por la mediocre filmografía que tiene este realizador. Incluso en las escenas de acción/pelea se asiste a un espectáculo muy bien filmado llamativo en un director que no viene de ese palo.


Si al mencionado sentimiento le sumamos unos gigantes robots boxeando al mejor estilo Rocky Balboa), a Hugh Jackman brindando otra gran actuación, a Evangeline Lilly iluminando la pantalla con cada aparición, el drama y la tensión épica propia de las películas que poseen las películas de deportes y las subtramas de ajustes de cuentas, amorososas y familiares que se van metiendo, es imposible que Gigantes de Acero no sea una de las mejores propuestas que ha llegado a nuestras carteleras este año.

Hugh Jackman puede hacer llorar y reir a una piedra. Este australiano que en solo unos días cumplirá 43 años tiene un carisma y una versatilidad que realmente asombra con cada oportunidad que tiene en la gran pantalla. Por otro lado tenemos al pequeño y “perfectito” Dakota Goyo que sostiene muy bien al film en los momentos que se le plantean en soledad, al igual que la hermosa Evangeline “Kate de Lost” Lilly que resultaron ser dos parteneres perfectos para el actor que interpretó en el pasado a Wolverine.


Menciones apartes merecen la excelente utilización del “invisible” CGI y la contratación del ex campeón de boxeo Sugar Ray Leonard como asesor para entrenar a Jackman y coordinar las peleas de robots, en donde se demuestra la seriedad con la que se tomaron este producto.

Gigantes de Acero ingresa a pura combinación de jabs con ganchos al selecto grupo de lo mejor que ha llegado a nuestras pantallas en este año.

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Crítica Gigantes de acero
Jackman nuevamente se mete de lleno en su personaje y nos trae una soberbia actuación. (Foto: Internet).

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Redacción Peru.com04.11.2011 / 19:41 PM