Lima (Peru.com).-
En estos tiempos modernos donde el mundo avanza tan rápido son más las personas que padecen de estrés, algunos afirman que se trata de un mal moderno, pues en décadas pasadas nadie padecía de tanta tensión y es que la premura de realizar los trabajos a tiempo y la competitividad envuelven a la persona en una burbuja de ansiedad.
Esa ansiedad es trasladada a la hora de querer concebir un hijo, la pareja presenta altos niveles de estrés psicológico dificultando la fecundación. Un buen manejo del estrés asociado a la infertilidad puede ayudar a enfrentarla mejor y a asumir con mayor tranquilidad su tratamiento.
Aunque no hay estudios que demuestren que el estrés sea una causa única de infertilidad, los especialistas afirman que hay casos muy extremos como una guerra u otra situación traumática, o patologías psiquiátricas como la anorexia nerviosa, que pueden afectar la ovulación, llegando incluso a inhibirla. Lo mismo puede ocurrir con la producción de espermatozoides.
Asimismo, los expertos sostienen que si bien en la gran mayoría de los casos el estrés no constituye una causa de infertilidad, sí es una consecuencia de ella, es decir, se genera a partir de la situación que enfrenta la pareja y se agrava con los tratamientos que son exigentes e invasivos.
Según el doctor Augusto Ascenzo Aparicio, ginecólogo y experto en fertilidad del Instituto de Ginecología y Fertilidad (IGF), la infertilidad es un problema médico. Si una pareja ha buscado tener hijos por un año y no lo ha logrado se podría hablar de infertilidad propiamente.
El Dr. Ascenzo comenta que cuando una pareja tiene problemas para embarazarse con frecuencia escuchan de quienes le rodean, la asociación entre ansiedad e infertilidad, expresado en ‘relájense y se van a embarazar’, lo que tiene un efecto terriblemente doloroso, porque equivale a decir a esa pareja ‘todos tenemos hijos sin problemas y ustedes no están teniendo porque a lo mejor están muy tensos con el tema, están obsesionados’. Y no piensan que la infertilidad es un problema de salud como cualquier otro, con causas biológicas que pueden ser diagnosticadas y tratadas.
Dentro del estudio que se realiza a las parejas que no pueden engendrar un hijo, Ascenzo Aparicio menciona que podría haber factores emocionales que hipotéticamente afecten el sistema reproductivo, por ejemplo, una vida llena de ocupaciones laborales, un horario que no permite ningún momento para el descanso y la intimidad, en general, parejas extremadamente abocadas a su trabajo. Son factores que pueden influir en la fertilidad pero es difícil comprobarlo.
El especialista agrega que también hay otros elementos que pueden influir indirectamente, por ejemplo, cuando hay mucho estrés en torno al cuerpo, temor a los cambios corporales que implica un embarazo, un excesivo énfasis en la dieta o el ejercicio físico; por supuesto que puede estar alterando los procesos biológicos que tienen que ver con la reproducción. Lo mismo ocurre con la adicción al cigarro u otras drogas, algo que ya está comprobado que afecta negativamente la fertilidad femenina y masculina.