1. Controla las emociones negativas: Para poder concentrarte en tus decisiones debes controlar tus emociones como la ira, tristeza, irritabilidad. Esta carga emocional afecta la corteza prefrontal del cerebro que es la parte que te ayuda a “pensar bien”. Dormir bien, hacer ejercicio y la meditación disminuyen el estrés negativo.

2. Concéntrate: Es importante enfocarte en una sola actividad. La mente no está diseñada para pensar en más de una cosa a la vez. Establece cuál es tu objetivo principal.

3. Detente: El cerebro concentrado también debe ser capaz de detenerse. Las regiones de radar del cerebro examinan el entorno interno y externo todo el tiempo, y las distracciones son inevitables. Si estás en medio de una tarea y te interrumpen abruptamente, detente, respira y considera si la distracción es lo suficientemente importante como para que supere a tu actividad actual. Si no es así, ignórala.

4. Cambia los enfoques: Es momento de hacer una tarea nueva; mueve toda tu atención a ella. Esta capacidad del cerebro se llama “cambio de enfoque”, y te permite dejar atrás una tarea y brincar a una nueva con un enfoque fresco y productivo.

5. Domina: Con los pasos anteriores aprendiste a dominar tus emociones negativas y a centrar tu atención en una cosa a la vez. Puedes manejar las distracciones. Eres hábil y capaz de cambiar con habilidad de una tarea a otra. Descansas, te activas y cambias tu concentración para que surjan nuevas ideas, percepciones y conexiones.

Fuente: Salud 180

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