Imaginemos que estamos en un restaurante y nos provoca comer desmesuradamente, pedimos una entrada, un suculento plato de fondo y para compartir, un postre; les aseguro que a muchos de ustedes estando en esta situación se les ha cruzado por la mente las siguientes frases: El lunes empiezo dieta, Mañana empiezo a hacer deporte, Ya me inscribí en el gimnasio, solo me falta organizarme para empezar a ir. Estas son algunas de las muchas frases que comúnmente pensamos o comentamos, pero, si analizamos la situación, ¿Cuántos de nosotros realmente comenzamos la dieta el día lunes? O ¿Realmente empezamos con el deporte? Es hora de dejar de lado las promesas que psicológicamente solo nos evita la culpa y nos alivia la conciencia