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Niños de pueblos originarios mostrarán sus juegos tradicionales

Niños de pueblos originarios mostrarán sus juegos tradicionales
Tinkuy 2016 busca rescatar los juegos ancestrales del Perú. (Foto: Andina)

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Unos 140 niños y niñas de sexto grado de primaria de escuelas interculturales bilingües llegaron de diferentes regiones del Perú para participar en Lima del Tinkuy 2016, con el objetivo de mostrar, revalorizar y rescatar los juegos ancestrales de sus comunidades.

Aunque visten y hablan de forma distinta, estos niños, reunidos en el Centro Recreacional de Huachipa, comparten una amplia sonrisa y unas ganas insaciables de jugar a sus anchas, de darle un sentido, representatividad e importancia a sus juegos tradicionales.

Esos deseos han sido recogidos en este Quinto Encuentro Nacional de Niños y Niñas de Pueblos Originarios, Afroperuanos y de otras Tradiciones Culturales del Perú, conocido como Tinkuy, que es organizado por el Ministerio de Educación (Minedu).

la rueda

A sus cortos 11 años, Jherdel, de Talandracas en Piura, es uno de los líderes más entusiastas del aula 4, donde comparte actividades con niños de Puno y del Datem del Marañón.

Con ímpetu, les enseña cómo desarrollar con rapidez y elegancia el juego de la rueda, que no es más que lograr hacer girar un aro largo de metal, como los de las bicicletas, con un gancho alargado.

Parece fácil, pero Jherdel sabe que no lo es y por eso es paciente mientras enseña cómo hacerlo.

“Este juego es para todos, incluso para los viejos”, dice con sonrisa pícara. Afirma que es muy común en su comunidad, al tiempo de contarnos que ha hecho varios amigos en estos días, pero uno realmente especial, “ Yandari, que es candoshi, es decir de la selva”.

“En el salón vimos que había un chico que no hablaba nunca, así que nos hicimos su amigo jugando y allí le pregunté por qué no hablas y me dijo que por vergüenza. Para reírse se tapaba siempre la boca y eso me llamó la atención. Ahora ya no lo hace. Cuando yo llegué también tenía miedo y vergüenza porque no conocía a los otros, pero ahora ya controlo el miedo”, nos confiesa.

Más allá encontramos a los chicos del aula 3, que intentan ingresar debajo de una especie de pirámide dibujada por una gran cuerda movida en círculos y que en el extremo libre tiene amarrada una pelota de tela que todos esquivan entre risas y empujones.

El juego, que pertenece a la comunidad shipiba de Pucallpa, refuerza la parte física, la habilidad para saltar y entrar sin ser tocado por la pelota, explica Josué Rodríguez, profesor de Pucallpa y quien está a cargo del aula en la que hay niños de Tacna, Apurímac y Lima.

“Es la primera vez que participo de un Tinkuy y me parece muy importante porque tiene un propósito: lograr que los niños se relacionen no obstante sus diferencias. Al inicio todos son muy reservados, pero el juego les ayuda a soltarse”, señaló.

gran experiencia

También encontramos a Paola Mendoza, del colegio Teresa González de Fanning de Lima, de ojos chispeantes, quien dijo sentirse asombrada por todo lo que está aprendiendo “sobre las lenguas que yo no sabían que existían en el país”.

Sueña con conocer Apurímac porque sus amigos de aula le han dicho que “allí se conservan las tradiciones que se han perdido en otros lugares. Allí existen carritos con piedras y barros de muchos colores. Todo eso quiero verlo”, dice entusiasmada.

El docente Valentín Casachampa, de Cusco, dice emocionado: “Nunca había tenido niños de diferentes grupos culturales, capacitándose en un mismo aprendizaje, que es el juego. El primer día había un total hermetismo, no querían hablar, pero gracias a diversas estrategias ahora comparten actividades en las que se divierten mucho”, dijo.

Muy cerca encontramos a Catalina Maulen, del Markham College, alumna del profesor cusqueño, quien dijo que se había disfrutado la experiencia.

“En esto días he conocido mucho del Perú, sus costumbres, sus juegos, qué usan los niños para divertirse. Al inicio era difícil hacer contacto con todos, porque algunos de mis compañeros preferían estar con los chicos de su comunidad, pero cuando empezamos a jugar cambiaron las cosas”, explicó.

Se animó a recomendar lo siguiente: “Sería bueno que este encuentro no sea solo para niños de sexto grado, sino también para mayores y más pequeños, porque me parece una linda experiencia saber cómo viven los niños y jóvenes de todo el Perú”.

La titular de la Dirección General de Educación Intercultural, Bilingüe y Rural (Digeibira), Elena Burga Cabrera, señaló que se trata de una versión muy especial del Tinkuy, pues tiene que ver con los juegos que se practican desde hace cientos de años en los pueblos originarios, algunos de los cuales prácticamente han caído en el olvido.

En las escuelas de educación intercultural bilingüe los estudiantes preservan los saberes de sus pueblos y aprenden en su lengua materna y en castellano, como segunda lengua. Además, cuentan con profesores bilingües.

previene la discriminación

Para María Julia Tagle, coordinadora general del Tinkuy 2016, el encuentro deja cada año lecciones de vida invaluables.

“Es la primera vez que hacemos un encuentro con tanto contraste, con chicos de Lima que están acostumbrados a una forma de vivir muy distinta a la de los pueblos originarios, cuya dinámica está muy relacionada con la actividad socioproductiva de sus comunidades, pero que se hermanan con el juego”, señaló.

Manifestó que cuando un niño de Lima dice “mi amigo shipibo sabe más que yo es, sin duda, una lección de vida, que suena extraño a oídos de un adulto, pero que tiene una lógica: y es que valora otros talentos de un niño de 12 años de Ucayali, que sabe cazar, pescar para sobrevivir y él no sabe esas cosas”.

Para la experta, encuentros de este tipo cumplen una función preventiva en relación con la discriminación, el racismo, la intolerancia; al tiempo de ser también promotor del conocimiento y valorización de otras culturas, con lo cual se rompe una serie de estereotipos.

datos

El Quinto Encuentro Nacional de Niños y Niñas de Pueblos Originarios, Afroperuanos y otras Tradiciones Culturales del Perú reúne a estudiantes de 28 pueblos indígenas, tres comunidades afroperuanas y cuatro colegios limeños.

El martes, los niños de provincia visitaron los colegios Teresa González de Fanning, Alfonso Ugarte, María Parado de Bellido y el Markham.

Andina


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